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23.09.2014
Almazán

Almazán, capital nacional de la cocina medieval el próximo fin de semana


Durante todo el fin de semana en los bares y restaurantes de la villa se podrán degustar pinchos creados especialmente para el concurso por nueve cocineros venidos de otras tantas ciudades medievales de toda España.

cafeterías en Almazán (Soria), van a mostrar durante el próximo fin de semana lo mas granado de la cocina medieval en sus ciudades respectivas.

EL espacio comprendido entre ambas márgenes del Duero, se va a convertir el sábado y el domingo (de 12:30 a 16:00 horas) en un muestrario de cocina histórica, al precio de 2,5 euros por pincho, que incluye una cañita o un vino. Las tapas o pinchos que podrá degustar el comensal son las ganadoras de los concursos locales organizados por los municipios hermanados en la Red de Ciudades y Villas Medievales www.villasmedievales.com.

Merece la pena, porque cada uno de los cocineros ha puesto no sólo lo mejor de sí mismo, sino también de su tierra para conquistar medievalmente al público que se acerque a probar el certamen con técnicas de cocina modernas, pero siempre con ingredientes que ya se pudieran degustar en el Medievo.

“El certamen anual tiene el objetivo de reivindicar la gastronomía de nuestras ciudades y villas medievales cada año en una de ellas, que se convierte en anfitriona de las demás. El evento tiene la misma filosofía que la Red de Ciudades y Villas Medievales en la que estamos integrados: por separado cada ciudad es una joya, juntas somos un tesoro. Culinariamente, es lo mismo”, dice Fernando González, coordinador de la Red.

Recibiendo el otoño entre pincho y pincho al tiempo que se pasea por Almazán

En el entorno de la Plaza Mayor de Almazán, el Hostal Tirso de Molina va a acoger al Bar Hiruko de Laguardia (Alava). Además de su amplio recetario habitual, los clientes podrán degustar allí el Sagar Berdea, el pincho que la laguardiense Carmen Fernández ha creado con lo mejor de su tierra, incluido el tinto de la Rioja Alavesa, en homenaje a su padre, recientemente fallecido. Sólo unos metros más allá, en el Hostal Plaza Mayor, el viajero tendrá en carta la tapa oliventina (Olivenza-Badajoz) Delicia Pacore.  Su cocinero, Francisco Javier Panizo, ha sintetizado en ella la quintaesencia de la olla extremeña, sin olvidar la carne de cerdo y la huerta del cercano Guadiana.

En una de las calles que salen de la elegante Plaza Mayor de Almazán, la de los Caballeros, está el bar del Puerto. Allí tendrá su cuartel de fin de semana el Bar Florida de Estella-Lizarra (Navarra). Los chefs Jorge Ruiz y Manuel Palma llevarán hasta allí su Galleta de Manitas de Cerdo. Cada uno de sus trozos incluye un relleno diferente, que da cabida a lo mejor de la tierra lizarresa.

En la misma Puerta de la Muralla que da acceso a la Plaza Mayor está el Hostal Puerta de la Villa, que acogerá al cocinero seguntino Nacho Amo (Sigüenza-Guadalajara). Él es el autor de la Maza Medieval con Costilla de Cerdo y Ortigas con la que ganó el concurso local de la ciudad del Doncel. Su tapa bien se hubiera podido comer en el siglo XII. Nacho le ha encontrado al cerdo, omnipresente en la cocina de la comarca, el contrapunto en las ortigas.  Por sorprendente que parezca, las hojas de la planta no sólo son comestibles,  sino además, un fino complemento.

Antes o después de meterse entre pecho y espalda estas cuatro delicias, y como no, en la cuesta de Santiago, a la vera del río Duero, el cauriense David Avila (Coria-Cáceres), acogido en este caso por el Hostal Restaurante El Rincón del Nazareno, expenderá en Almazán su Peregrino Extremeño. El chef reivindica con él el ramal Este del Camino de Santiago, que también existe. De esta original manera, el viajero termina la visita gastronómica a la parte de la ciudad que se deja ver, y que presenta unas soberbias balconadas sobre el Duero desde sus murallas.

Para completar el recorrido gastronómico, hay que cruzar el Duero por la pasarela, paralela al puente medieval, para desembocar en los jardines de La Arboleda, que se quedan a la izquierda y que bien pueden ser el escenario del reposo después del tapeo. Es la parte desde la que se ve la ciudad en un precioso horizonte sobre la verde y azul línea del río.

Nada más cruzar el puente, en la Avenida de Soria y en el Bar Mateo, el visitante puede degustar la delicia que presenta el cocinero de Pedraza (Segovia), villa vecina regional. Allí, extramuros de la ciudad, y disfrutando desde la misma barra del bar de una bellísima vista de Almazán, Gonzalo Berzal servirá al público su delicioso Falafel árabe, una tapa llena de matices, pero que evita los tópicos de la carne castellano-leonesa, para poner el foco por esta vez sobre los productos de la huerta pedrazana. La croqueta,típica de Marruecos y Libia, está hecha de garbanzos, pero con todos los matices de la verdura segoviana, recordando además la condición fronteriza de Pedraza en el siglo XI.

Solo unos metros más adelante, acogido por el Hotel Restaurante Antonio, estará el cocinero vasco Gorga Irisarri, que se ha traído a la vieja castilla lo mejor del mar cantábrico hondarribitarra en su pincho que se llama Garum Divinorum. Partiendo de una particularísima visión de la milenaria salsa garo, el chef donostiarra homenajea a los pescadores de su tierra, en un pincho en el que la originalidad de los ingredientes y la presentación, sobre un barco pesquero de madera, sorprenden al comensal a partes iguales.

La penúltima parada debe ser la del Restaurante Las Piscinas (Avenida de Soria) acoge al cocinero consaburense (Consuegra-Toledo) Luis Alcázar, que ha preparado una  Brocheta de bienmesabe, con ingredientes de antes y cocina de ahora, en un pincho medieval, pero absolutamente cool.

La última, pero igualmente imprescindible, es la del Hotel Villa de Almazán, establecimiento ganador del concurso local, en el que Julia Medrano, su cocinera, sorprende al comensal con una delicia de bacalao a la que ha llamado Perla del Villa. Al igual de Almazán, la tapa está hecha para ver, y para ser vista. Para ser vista, porque antes de comerla, su aspecto muestra algunos de los mejores productos del terruño soriano. En primer lugar, en toda Castilla y León existe una arraigada tradición de cocinar el bacalao que traían al interior los arrieros, que desde luego también existe en la villa. No en vano, muchos de los aperitivos dominicales de los bares adnamantinos lo tienen como ingrediente principal.

Julia lo prepara al pil-pil, mezclando los jugos del pescado con aceite de oliva, en la que es sin duda una de las especialidades del establecimiento. El bacalao va montado sobre un pan de cristal, y, sobre él, además de la salsa, una deliciosa mezcla de setas y ajo de la tierra, dispuestas, como las murallas de la villa y sus dovelas blancas y negras. ¿Se les ocurre mejor manera de recibir el Otoño?

Sobre la Red de Ciudades y Villas medievales.

Red de Ciudades y Villas Medievales es una alianza integrada por doce municipios de la Península Ibérica cuyo patrimonio medieval les confiere un atractivo turístico de primer nivel. La Red, que atraviesa la península de Norte a Suroeste, tiene como fin la promoción y difusión de estas localidades, en las que el medievo ha dejado su poderosa huella. Almazán, Consuegra, Coria, Estella-Lizarra, Hondarribia, Laguardia, Olivenza, Pedraza, Sigüenza, Sos del Rey Católico en España, y  Marvão y Vila Viçosa en Portugal integran esta unión de ciudades y villas que encierran imponentes paisajes, gastronomía y oferta cultural.

Entre los fines de la Red de Ciudades y Villas Medievales destaca la promoción turística y la organización de determinados eventos que permitan dar a conocer a un mayor número de personas estas localidades.

Uno de los objetivos marcados del proyecto es poner en valor la riqueza y variedad de recursos de unas localidades, que han sido escenario de importantes acontecimientos históricos, siendo su acervo cultural la marca por las que se las reconoce nacional e internacionalmente.

 

 








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